Pensamientos y Reflexiones

Mapachito y el narcicismo

Se acomoda la máscara de pelo negro alrededor de los ojos y se limpia las patitas con un trozo de sandía que encontró en un cubo de basura de lujo.

A ver, déjame contarte lo que he observado desde mi rama favorita. Para un Mapachito como yo, el narcisismo es como ese mapache que se encuentra un espejo en el jardín de una casa y se queda ahí petrificado, no porque tenga miedo, sino porque cree que ha encontrado a la única criatura digna de su atención.

Aquí te va mi reporte desde el basurero de la psicología:

1. El “Gran Brillo” (Grandiosidad)

¿Sabes cuando encuentro una lata de atún brillante y creo que soy el Rey del Callejón? Bueno, el narcisista vive así todo el tiempo. Cree que su pelaje es más suave, que sus garras son de oro y que todos los demás mapaches deberían dejarle las mejores sobras solo por existir. No es que se quiera mucho (eso está bien, ¡yo amo mis anillos de la cola!), es que cree que los demás somos simples extras en su película.

2. El pozo sin fondo (Necesidad de admiración)

Un narcisista es como un cubo de basura que no tiene fondo. No importa cuántas “uvas” de halagos le lances, nunca está lleno. Si no le dices que es el más audaz trepando árboles, se pone de un humor de perros (y créeme, no queremos perros cerca). Necesita que lo mires fijamente, pero él rara vez te mira a los ojos a ti; solo mira su reflejo en tus pupilas.

3. Corazón de piedra (Falta de empatía)

Esto es lo más triste. Si a mí me pisa una pata un humano, mis hermanos mapaches hacen un ruidito de preocupación. Un narcisista, si ve que te duele algo, solo se molesta porque tu llanto hace mucho ruido y no lo deja concentrarse en lo guapo que se ve. No entiende que los demás también sienten frío o hambre. Para él, somos herramientas: “Tú me sirves para abrir la tapa, tú para distraer al gato”.

En resumen, según mi lógica de mapache:

CaracterísticaVisión del Mapachito
EmpatíaNula. Si no es su hambre, no existe.
RelacionesSolo te quiere si tienes algo rico en las patas.
Crítica¡Cuidado! Si le dices que tiene una mancha, te enseñará los dientes. No aceptan errores.

Nota de seguridad: Si te encuentras con un espécimen así, haz como yo cuando veo una luz brillante de un coche: ¡corre hacia los arbustos! Es mejor buscar amigos que compartan sus malvaviscos y no alguien que quiera ser el único dueño de la fogata.

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