Pensamientos y Reflexiones

Ni Falla, ni Defecto: La Neta sobre el Autismo

¡Qué onda, banda! Aquí su compa el Mapachito saludándolos desde mi rincón favorito del callejón. Hoy no vengo a contarles cómo me robé un hot dog de la basura (aunque estuvo épico), sino a platicarles de algo que me dejó pensando mientras veía a los humanos pasar.

¿Saben? A veces los escucho decir que alguien “está mal” o tiene una “deficiencia” solo porque su cerebro procesa el mundo a un ritmo diferente. Y la neta, eso me suena a puro cuento mal contado.


La Anécdota del Bosque de los Cables

Hace poco me crucé con un chico en el parque, se llama Leo. Leo es autista. Estaba sentado solo, viendo cómo las hojas de un árbol se movían con el viento. Otros chavos pasaron cerca y empezaron a susurrar: “Pobrecito, como que no le conecta bien el chip, ¿va?” o “Tiene una falla, ni habla”.

Me dieron ganas de aventarles una cáscara de plátano, pero mejor me acerqué a Leo.

Resulta que Leo no tiene ninguna “falla”. Mientras los demás solo veían “un árbol”, él estaba notando el patrón fractal de las ramas y cómo la luz cambiaba de frecuencia al chocar con el verde. Me explicó (a su manera, con dibujos y pocas palabras) que su cerebro no es una computadora descompuesta, sino que simplemente corre un sistema operativo diferente.


¿Deficiencia o Diferencia?

Aquí les va la verdad sin filtros, de mapache a humano:

  • No es un error de fábrica: Imaginen que todos usan Windows y de repente llega alguien con Linux. ¿Está roto? ¡No! Solo hace las cosas de otra forma, a veces más rápida, a veces más profunda.
  • El mito de la “normalidad”: La gente cree que pensar “normal” es el único camino. Pero si todos pensáramos igual, seguiríamos tratando de prender fuego frotando dos hielos. Necesitamos a los que ven lo que nosotros ignoramos.
  • La verdadera “discapacidad”: A veces, la verdadera deficiencia no está en el cerebro del que es autista, sino en la visión limitada de los que no pueden aceptar una forma de ser distinta.

Mi Consejo de Mapache

Miren, banda, ser adolescente ya es lo suficientemente difícil como para que todavía les pongan etiquetas de “defectuosos”.

Si conocen a alguien que parece estar en su propia frecuencia, no intenten “arreglarlo”. No son un juguete roto. Mejor intenten cambiar su propia sintonía para entender el mensaje. La aceptación no es “tenerles lástima”, es entender que la diversidad de mentes es lo que hace que este mundo no sea un bostezo total.

La moraleja del día: Un diamante no es un carbón defectuoso; simplemente pasó por un proceso distinto. Así que, la próxima vez que veas a alguien “diferente”, recuerda: quizás el que se está perdiendo de algo increíble eres tú.

¡Se cuidan y no juzguen sin conocer, que los ando vigilando desde los botes de basura! 🦝✨

Agregar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *